La verdad es que ya hacía un par de semanas que tenía ganas de escribir sobre este tema. Y es que desde el inicio del curso, en las Islas Baleares se está produciendo un proceso de desobediencia civil oculto bajo el manto del derecho a la huelga.
Nos explicaremos. Lo primero que hay
que señalar es que lo que está ocurriendo en Baleares no es una
huelga. Es decir, los docentes no
están viendo recortadas sus nóminas como ocurriría en otros
sectores productivos, sino que han convencido a los alumnos de que no
asistan a clase. Como otras veces, los sindicatos dan las cifras de huelguistas en la
enseñanza no por nóminas recortadas, sino por clases no
dadas. Así, con la connivencia de los equipos directivos, los
profesores pueden ir (o no ir) al instituto, no trabajar, dedicarse a
conspirar, declarar solemnemente a la prensa que están en huelga y
luego a fin de mes, cobrar su salario íntegro. Esa es la huelga de
Baleares. Sólo por eso se puede mantener una huelga indefinida que
ya lleva un mes en vigor, con lo que supondría unas pérdidas de más
de 2000 euros mensuales.
Convencer a un alumno de quince años
de que no asista a clase no es complicado. Todos lo sabemos. Es mucho más difícil
tener la desvergüenza de decir que ese chantaje se hace en aras de la
educación pública.
Lo segundo que hay que decir es que ese
grupo de profesores está en huelga en defensa de sus propios
intereses corporativos. Nos explicaremos también. Estos profesores
están en huelga porque quieren que la variedad del lemosín de
Barcelona, llamada catalán (y no la de Baleares, llamada
mallorquín) siga siendo la lengua vehicular del sistema educativo de las
islas.
El Gobierno balear, para romper el dominio catalanista en la educación, se ha inventado un proyecto, el TIL (Tratamiento Integrado de las Lenguas), que supone que el predominio absoluto catalanista que consagraron los gobiernos del PSOE con los separatistas en las últimas décadas, se venga abajo. Es altamente significativo que el Gobierno del PP no se haya atrevido a derogar el predominio catalanista de forma directa sustituyéndolo por el español, sino bajo un subterfugio. Eso da muestra de la enorme debilidad ideológica y la bancarrota moral de este partido, que no se cree capaz de convencer a la ciudadanía de que la inmersión catalanista es un error en sí misma.
Pero el proceso de desobediencia civil y chantaje que realizan los profesores catalanistas es algo peor. Porque bajo el subterfugio de la defensa de la educación pública, lo que hacen estos profesores es defender por un lado sus presupuestos ideológicos separatistas y por el otro, defender su propia posición de privilegio como trabajadores. Pensemos que con la inmersión lingüística catalana, las oposiciones incluyen una base según la cual los profesores no nativos deben acreditar su dominio del catalán. Eso elimina automáticamente a todo el resto de los españoles. Eso ha permitido que muchos de esos "huelguistas" hayan accedido a la plaza sin otro mérito que ser nativo. Eso ha permitido que muchos hayan accedido a la plaza gracias a que a otros aspirantes se les hayan cerrado las puertas. Y eso permite que muchos "huleguistas" interinos no vean peligrar su puesto. El hecho de que la caja de resistencia de los huelguistas tenga como mayor donante con mil euros al ex-jugador del FC Barcelona Oleguer Presas (más conocido por sus ideas separatistas que por su talento futbolístico) es altamente significativo.
El Gobierno balear, para romper el dominio catalanista en la educación, se ha inventado un proyecto, el TIL (Tratamiento Integrado de las Lenguas), que supone que el predominio absoluto catalanista que consagraron los gobiernos del PSOE con los separatistas en las últimas décadas, se venga abajo. Es altamente significativo que el Gobierno del PP no se haya atrevido a derogar el predominio catalanista de forma directa sustituyéndolo por el español, sino bajo un subterfugio. Eso da muestra de la enorme debilidad ideológica y la bancarrota moral de este partido, que no se cree capaz de convencer a la ciudadanía de que la inmersión catalanista es un error en sí misma.
Pero el proceso de desobediencia civil y chantaje que realizan los profesores catalanistas es algo peor. Porque bajo el subterfugio de la defensa de la educación pública, lo que hacen estos profesores es defender por un lado sus presupuestos ideológicos separatistas y por el otro, defender su propia posición de privilegio como trabajadores. Pensemos que con la inmersión lingüística catalana, las oposiciones incluyen una base según la cual los profesores no nativos deben acreditar su dominio del catalán. Eso elimina automáticamente a todo el resto de los españoles. Eso ha permitido que muchos de esos "huelguistas" hayan accedido a la plaza sin otro mérito que ser nativo. Eso ha permitido que muchos hayan accedido a la plaza gracias a que a otros aspirantes se les hayan cerrado las puertas. Y eso permite que muchos "huleguistas" interinos no vean peligrar su puesto. El hecho de que la caja de resistencia de los huelguistas tenga como mayor donante con mil euros al ex-jugador del FC Barcelona Oleguer Presas (más conocido por sus ideas separatistas que por su talento futbolístico) es altamente significativo.
Además, eso hace que en cada centro
haya reducciones de horas por coordinar la inmersión lingüística.
Además eso hace que quienes son los “expertos” de cada centro en
catalán tengan una posición de privilegio sobre los demás docentes
(y muy especialmente sobre los parias que explican Lengua
española). Eso hace que las listas de interinos se puedan blindar
integradas por catalanistas.
Y todos esos privilegios son los que
los profesores rebeldes (que no huelguistas) quieren mantener. Es
lamentable que unas oposiciones libres, una norma que mejoraría la igualdad de oportunidades
entre todos los profesores de España y permitiría el acceso a las
plazas de Baleares a los profesores de toda España (igual que los
baleares se pueden presentar en Andalucía) no tenga el apoyo de sindicatos españoles como UGT o STE. Es significativo que el PSOE haya llevado al Constritcional la ley del PP balear que impide que el catalán sea requisito para las oposiciones (lo que además,
obviamente, redunda en la mejora del sistema educativo pues permite
elegir entre los mejores de toda España). Pero los sindicatos de
izquierda (liderados ideológicamente por el PSOE) prefieren hundir
España antes que darle la razón en algo al PP.
Baleares tiene la tasa de suspensos más
alta de España desde hace más de una década. Si de verdad
defendieran la educación pública, los sindicatos y los profesores
de Baleares se habrían encargado de denunciar a los sucesivos
gobiernos separatistas que han conducido al sistema educativo de la
islas a ese desastre.
Lo peor de todo es que la prensa
socialista (desde El País a Escuela Española, el órgano al que
están suscritos casi todos los centros) está defendiendo las
posiciones separatistas. Es tal la presión de la ideología
dominante y el desistimiento de la ideología españolista (como
muestra la bancarrota ideológica de PP y PSOE) que en los centros de
educación de toda España hay muchos profesores que simpatizan con
los rebeldes y hasta el tío de Rafa Nadal declaró en la cadena SER
(que hizo uy programa especial en apoyo de los rebeldes) que estaba a
favor de los huelguistas porque "los niños ya aprendern castellano viendo la tele”.
¿Pero es que no se dan cuenta estos docentes de que apoyar a los rebeldes es tirarse piedras contra su propio tejado? ¿No se dan cuenta los interinos de toda España de que apoyarles es permitir que las oposiciones de Baleares sean un coto cerrado para catalanistas? ¿No se dan cuenta que eso hace que mucha gente, que viviría en su tierra, Baleares, feliz, se vaya huyendo del separatismo y se presente en otros sitios de España obligado por las circunstancias? ¿Es que Toni Nadal no se da cuenta de que de extenderse y explicarse sel contenido implícito en sus declaraciones será despreciado en toda España?
Lo cierto es que estos profesores
separatistas están utilizando a sus inocentes alumnos como rehenes.
Lo cierto es que es un conflicto político y no sindical, donde no se
juega la nómina sino la unidad de España y lo cierto es que tras
sus camisetas verdes hay más cobardía y sinvergonzonería que otra
cosa.