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martes, 12 de agosto de 2014

Cómo sobrevivir a la ESO y ser feliz

Cómo sobrevivir a la ESO y ser feliz: Manual de disciplina para profesores
Como ya anuncié en el blog en la última entrada, suspendía las publicaciones semanales para centrarme en la escritura de un libro sobre disciplina en el aula. No he tratado en él más que de buscar cuáles son las causas de la indisciplina que se sufre generalizadamente en las aulas y la forma de enfrentarnos a ella. Muchos ejemplos de la misma ya habían sido tratados en este blog por lo que en realidad, escribir el libro ha sido consecuencia en realidad de mucho tiempo de reflexión sobre la situación actual del sistema educativo.

Ya estamos cansados de escuchar (indirectamente, claro) en claustros, cursillos y en otros medios que la causa de que haya conflictividad escolar es la falta de capacidad de los profesores para gestionar la convivencia en el aula. En un cursillo del que oí hablar últimamente, se acababa recomendando a los profesores técnicas de relajación para cuando no pudieran más.

Yo creo que es posible otro camino. Creo que nuestra profesión es maravillosa y merece la pena que defendamos el derecho de los alumnos y de nosotros mismos a vivirla con felicidad. Y creo que para defender ese derecho es necesaria firmeza y disciplina. Nuestros alumnos son adolescentes por formar y esperan de nosotros precisamente, eso, guía y firmeza. 

Eso es lo que yo intento hacer desde hace años y creo que, modestamente, no me ha ido mal del todo. Por eso, he intentado plasmar en la obra los diferentes problemas cotidianos a los que nos enfrentamos con los alumnos y la manera de resolverlos, atendiendo a un espíritu práctico. Lo que propongo no es la panacea, pero sí es enfrentarse al problema con más firmeza y valentía de lo que nos aconsejan las inspecciones y los pedagogos a la violeta.

Por eso he titulado el libro "Como sobrevivir a la ESO y ser feliz" Podéis encontrarlo en este enlace.


Me he decidido a editarlo por Amazon por las facilidades que supone el libro electrónico para el escritor y porque tenía ganas de probar en este formato.

Aquí está el índice de la obra, que en próximos días iré desglosando brevemente: 

PREÁMBULO
¿Disciplina o convivencia?
Capítulo 1: La punta del iceberg
Los datos conocidos
Capítulo 2: Las causas del problema
Primera causa: prohibido prohibir.
La españolización del problema
Capítulo 3: Yo soy yo y mis circunstancias. Lo que no podemos cambiar
La rebeldía adolescente
La situación social
El marco legal
Capítulo 4: El discurso positivo
La necesidad del sistema educativo
La necesidad de unas normas
La necesidad de la jerarquía
La función del profesor
La importancia del afecto
La importancia de la disciplina
Capítulo 5: Yo soy profesor
La despersonalización
Donde hay patrón...
Una cuestión previa sobre la forma y el contenido
La imagen personal y el vestuario
El lenguaje
La cinésica
El ejemplo es la base de todo
El paralenguaje
El sentido del humor y el sentido de la proporción
El afecto al alumnado: el palo y la zanahoria       
Capítulo 6: Las normas
Los enemigos del orden
La identificación de los líderes, las listas de clase y la disposición de los alumnos.
La distribución del espacio en el aula
Conclusiones
Capítulo 7: Aplicando las normas. Los castigos y los premios  
La necesidad del castigo
Los problemas habituales en una clase modelo
Mi método disciplinario: normas y evaluación
La comunicación y la publicidad del castigo
Los errores del profesor
CAPÍTULO 8: En la clase
Murmullo generalizado
El reto verbal
Hablar mientras el profesor explica          
No seguir la clase    
Distraer a los compañeros  
Comportamiento pasivo      
Sentarse mal
Comportamiento disruptivo           
Disrupciones graves
Burlas a un compañero       
Insultos a un compañero    
Pelearse entre ellos 
Burlas y menosprecios al profesor.
Insulto a un profesor           
El ciber insulto         
Las amenazas          
La agresión   
CAPÍTULO 9: En el centro.
Relaciones con los equipos directivos
La comisión de convivencia
Relaciones con el tutor y el resto de los profesores.
Relaciones con los padres
Capítulo 10: La disciplina fuera del centro. Profesorado y justicia.
El profesor como figura de autoridad
El primer paso: el abogado
Agresiones
Injurias
Amenazas
Ante el acoso
Epílogo y agradecimientos


viernes, 18 de octubre de 2013

¿La inacción o la cobardía? Nueva agresión a una docente.


El pasado 3 de octubre se produjo una agresión en un instituto de Málaga, el IES Miraflores. (Noticia en el periódico Malaga hoy.) Una madre aguardó la salida de una profesora del centro para abalanzarse sobre ella y retorcerle la mano y el brazo. La agresión fue tan violenta que la fractura que sufrió nuestra compañera preciso incluso de intervención quirúrgica.

Pero esto, siendo tristísimo, no es lo peor. Lo peor es la gestión que de este asunto se ha realizado. Gestión que evidencia la "normalidad" con que la Admnistración (con mayúsculas, desde el Parlamento de Andalucía hasta la dirección del centro) trata las agresiones contra los docentes. Porque la actuación de la Administración en este caso es la misma que en casos anteriores, que en las decenas de casos anteriores que se han producido en los últimos años, algunos de los cuales se han reflejado en este blog.

Esa actitud contrasta con la que se mantiene con otro tipo de violencia que salta constantemente a la prensa: me refiero a la violencia sexista. Bastará que tomemos este tipo de violencia como referente para darnos cuenta del distinto rasero que se produce cuando la violencia se ejerce contra el profesorado. No queremos con esto decir que el problema revista la misma gravedad. Son problemas de naturaleza distinta, pero mientras que un tipo de violencia se hace visible y se etiqueta desde la simple amenaza, la violencia contra el profesorado no existe. Simplemente.

Porque lo primero que hace la Administración es ocultar. Resulta muy significativo que habiéndose producido la agresión el 3 de octubre, la noticia aparezca en prensa el día 11 de octubre. ¡Ocho días ha tardado la agresión en llegar a la prensa!

Y eso no es lo peor, porque ¡atención! la noticia que publica el periódico no es la agresión en sí... sino la concentración. Pero es que la concentración se produce el lunes 21 de octubre. Es decir, y esto me  parece gravísimo, a una compañera le parten un brazo brutalmente y la dirección de su centro tarda 11 días en convocar un pequeño acto. Eso sí, dejando bien claro, (asi lo manifiesta el profesor de Filosofía, miembro por tanto de la comisión de convivencia) que "no es contra la familia, no queremos hacer nada que pueda perjudicar a la familia". Nooooo, hombre, ¿perjudicar a la familia? Ni se les ocurra. Mejor denles una medalla. ¿Pero a dónde hemos llegado?

Las declaraciones que a este periódico realizan este compañero inocente (me refiero al instructor) y el director del centro son en sí mismas un monumento a la pasividad y un reflejo de la pésima situación de convivencia que ha conducido la LOGSE y su comprehensividad al sistema educativo español.

¿Qué les parecen estas perlas? Cito textualmente y luego comento:


"Lo más duro fue cuando la profesora trataba de coger su móvil del suelo y la madre le pisó la mano y le retorció el brazo", comentó ayer el catedrático de Filosofía José María Atencia, profesor de Bachillerato del centro e instructor del expediente. Esto ocurrió en presencia de la profesora que acompañaba a la docente supuestamente agredida y de algunos vecinos, "aunque algunos se resisten a colaborar con nosotros", agregó José María Atencia.

Los vecinos se resistían a colaborar. Anoten el dato. Una madre agrede a una profesora y los vecinos se resisten a colaborar... ¿Por qué? Pues sólo puede haber dos razones: o bien son de la misma calaña mral que los agresores, o bien se trata de que tienen miedo de los agresores. Creo que no hay más opciones. En cualquiera de los dos casos, se ve que este centro es un buen destino. Me lo pido para el próximo concurso de traslados.


Ante lo ocurrido, acudió la Policía y detuvieron a la presunta agresora. Se celebró un juicio rápido aunque no aceptó el acuerdo que proponía el juez y se emplazó para un nuevo proceso judicial que se llevará a cabo en diciembre, según informan desde el instituto. La profesora está de baja médica desde ese día por la gravedad de las lesiones y la familia llegó a un acuerdo con la dirección del centro para matricular a la niña en otro instituto, por lo que tampoco asisten desde entonces a clase en el IES Miraflores de los Ángeles. 

Observemos este dato. La dirección no expulsa a la alumna, sino que "llega a un acuerdo". ¿Se imaginan a un Gobierno llegando a un acuerdo con los terroristas en vez de detenerlos? Eso, infiero, ¿quiere decir que la niña se va sin expediente, de rositas? No quiero ni pensarlo. Lo que es seguro es que el director tiene la potestad de expulsar a la alumna y el periódico no dice que lo hiciera...

También destacó el catedrático de Filosofía que "nunca había vivido nada que se le pareciese a esto, es un instituto totalmente normal, los problemas de disciplina son mínimos", añadió el docente que lleva más de 20 años impartiendo clase en este centro público.

Aquí ya empieza la minimización de la situación. Un amigo mío que fue agredido hace un par de años en un instituto de Jerez (le lanzaron unos alumnos un globo lleno de agua a la cabeza) me dijo que cuando le contó su caso al director de su centro; este le contestó: "No te preocupes, lo mejor no es hacerles caso. Yo, el otro día por la noche, fui rodeado por unos cuantos con las motos dando vueltas a mi alrededor y me lo tomé a broma". Eso es valentía, amigos. La cobardía y la inacción se ha apoderado de nuestra nación y de una forma descendente llega hasta los directores y el profesorado. ¿O ha sido al revés? ¿Cómo es posible que quien tiene la máxima potestad coercitiva de un centro no la ejerza?

En mi opinión la culpa está en la Administración que ha generado un marco legal que trata la disciplina como si fuera un caso de derecho penal, convirtiendo lo que debería ser cualquier sanción rápida y directa
en una selva jurídica con audiencias a padres, levantamientos de actas, etc. En la práctica se pretende que en los centros ocurra como en la Justicia real, que se ejerza la sanción tarde, mal o nunca. Y luego unos equipos directivos mucho más preocupados por no sacar los pies fuera del tiesto que por defender a la escuela pública. Si hay que pasar por encima de las agresiones a compañeros, pues se pasa y ya está.

"No suelen ser cosas que merezcan otro tipo de actuación, hay niños disruptivos, está claro, pasan seis horas metidos en un instituto a esas edades y eso les agota, es lógico", indicó Atencia. Pero normalmente los padres "han sido muy comprensivos y tan sólo hemos tenido alguna discusión o discrepancia, lo habitual es la colaboración de las familias", señaló el instructor del expediente que nunca ha conocido casos de violencia entre adultos o agresiones de alumnos a profesores del centro.

Nunca se conocen casos similares porque se actúa con los mismos como él mismo está actuando con este. Silenciándolos y minimizándolos.Cada caso de violencia contra el profesora es siempre tratado por administración, direcciones de los centros y sindicatos como un "caso aíslado". Sería como si ante el asesinato de una esposa, un vecino de su portal dijera: "se trata de un caso aislado. Llevo aquí viviendo veinte años y nunca se ha asesinado a nadie en este portal." 

Acto seguido se pasa a comprenderles. Como no tenemos arrestos para enfrentarnos a ellos, les convertimos en víctimas. Preferimos vernos a nosotros mismos como colaboradores progresistas con personas necesitadas que como cobardes. Y ahora el remate:

Lo que también quiso dejar claro el instructor del expediente es que esta concentración "no es contra la familia, no queremos hacer nada que pueda perjudicar a la familia, sino que se trata de una concentración contra cualquier tipo de violencia en el entorno educativo y también fuera, tolerancia cero ante esto", añadió Atencia. Por el momento, también están poniendo mucho empeño en que la actividad lectiva se siga desarrollando con normalidad. "La dirección ha procurado que esto no influya en alumnos y profesores, todo está en perfecto funcionamiento", subrayó.

Tolerancia cero, pero han pasado once días de normalidad. Todo está en perfecto funcionamiento, subraya el colega. A una profesora le parten el brazo. No se para la actividad escolar. Se llega a un acuerdo con la agresora. Se convoca un acto dieciocho días después, pero se remarca que "no es contra la agresora". Eso es lo normal. Insisto: eso es lo normal.

¿Es esto velar por la educación pública? ¿Es defender a la compañera agredida con firmeza? ¿De dónde proviene este cáncer de la indisciplina que se ha extendido por todo el cuerpo social?
 
Finalmente. Todavía estamos esperando la reacción de los sindicatos o de alguien que lleve una camiseta verde. Lo digo por eso de la defensa de la educación pública, no por otra cosa. Defender la escuela va mucho más allá de incordiar al gobierno. Es defender a sus integrantes. Profesores incluidos.