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jueves, 19 de septiembre de 2013

Educación y separatismo


Imagen tomada al llegar a Barcelona. @SabinaCouto: "BCN ja sóm aquí!". SABINA COUTO

Los últimos acontecimientos en Cataluña con la participación de niños en actos separatistas y en las Islas Baleares con el chantaje de los sindicatos de profesores contra el uso del español en la educación son en realidad las dos caras de una misma moneda.

Uno de los efectos de las leyes de educación a partir de la LOGSE (que, de facto, sigue siendo la norma inspiradora de las sucesivas reformas que entraron en vigor hasta llegar a la actual LOE y la próxima LOMCE) fue el establecimiento en España de sistemas educativos distintos en su territorio nacional.

Esta afirmación puede ser polémica, pero es la realidad. Tan solo en lo referente a las titulaciones y la normativa sobre cómo obtenerlas, se puede hablar de un sistema educativo unitario en España. Todos los otros elementos del currículo son, de facto, diferentes. Y esta es la realidad, se pongan como se pongan los pedagogos progresistas y los legisladores del PSOE, verdaderos artífices de el sistema educativo que padecemos.

En lo que se refiere al qué enseñar, a los contenidos, las diferencias son abismales. No solo hay asignaturas diferentes en un grado enorme sino que los contenidos de estas varían mucho en las comunidades que sufren gobiernos separatistas. La asignatura de Historia ha sido tergiversada y utilizada durante décadas en las comunidades autónomas con gobiernos separatistas para sembrar la división, cuando no el odio a lo que de común tienen los ciudadanos de nuestra nación. Se trata de un fenómeno tan egoísta como infantil. ¿Acaso hubiera sido viable la existencia de un estado catalán o vasco en la Edad Media o en la Edad Moderna? No, de hecho, la historia nos demuestra que eso fue imposible. ¿Acaso hubieran obtenido el éxito económico regiones como Cataluña o Vasconia sin formar parte de España y aprovechándose de la política proteccionista durante siglos para que medrara su industria metalúrgica o textil?¿A quién habrían vendido las telas los catalanes? ¿A los franceses? ¿Y el metal los burgueses vascos? ¿A los ingleses?¿Hubieran tenido las mismas facilidades para comerciar o instalarse en América de no haber sido españoles? Incluso hoy ¿sería tan conocido Serrat en Argentina o La oreja de Van Gogh si cantaran en catalán o vascuence respectivamente? No. Y esto, que es básico y remarco esta palabra, esto que es básico, insisto, no se enseña a los niños catalanes y vascos desde hace décadas sino todo lo contrario. El día que se separen comenzará en esas regiones el paraíso en la Tierra... ¿Acaso alguien duda de que el proceso separatista iniciado por CiU y Esquerra Republicana sería posible sin décadas de educación separatista?

A esta sandez separatista han contribuido desde las diferentes autonomías con lo que podríamos llamar el “paletismo ilustrado”, hasta el punto de que en Canarias se convirtió en asignatura el silbo gomero, un elemental medio de comunicación entre pastores por medio de silbidos o en Asturias o Andalucía se alienta el mito de que sus habitantes tienen una lengua propia. No olvidemos que incluso profesores de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) como el ínclito Huan Porrah (sic) contribuyen con su obra fantástica (y lo decimos de forma literal) a divulgar la necedad y la confusión entre los estudiantes universitarios. Seguramente el señor Porrah no será capaz de leer este texto pues su lengua (el andaluz) es diferente a la mía (el español).

Y toda esta deriva separatista o localista (que en el fondo es casi lo mismo) ha sido bendecida por los políticos locales para halagar los instintos más bajos y xenófobos de sus poblaciones respectivas. No hará falta insistir en que cuanto más a la izquierda se sitúen las siglas más se evita el empleo de la palabra España o español. 

Por lo que se refiere al cómo enseñar, son ya décadas en las que tampoco hay un sistema unitario en España. La razón es evidente: la lengua vehicular en la que se enseña varía de una región a otra. Es más difícil para un alumno de Cádiz adaptarse a la educación en Cataluña que hacerlo a un ecuatoriano a un centro de Madrid. Esa es la triste realidad.

Toda esta deriva separatista que ahora nos inunda tiene sus raíces en un marco constitucional deliberadamente ambiguo, en una ley electoral perversa y en una actitud partidista (la del PSOE) que siempre ha preferido buscar lo que había de diferente entre los españoles antes que lo que tenían en común como forma de debilitar a la derecha y alcanzar el poder.

España es el único país del mundo donde los separatistas pueden pactar con la izquierda nacional. ¿Alguien cree que en Francia tienen algún tipo de resonancia las peticiones de bretones, normandos, corsos, vascos o catalanes pidiendo que su lengua sea vehicular en los institutos y colegios galos? La Constitución de la República Francesa (que no lo olvidemos, es una nación democrática desde 1789) consagra el idioma francés como lengua vehicular en exclusiva enla educación pública y por tanto la única diferencia entre un instituto de París y uno de Perpignan es que en el de Perpignan se enseñan (en algunos cursos) dos horas de catalán a la semana. Es decir, una solución sensata y, sobre todo, integradora, que garantiza la unidad indivisible de la nación (si, esa terminología no es fascista, está directamente sacada de la Constitución de Francia y del último decreto de su presidente Hollande, que pertenece al Partido Socialista de Francia). Es triste que en España cuando alguien habla de la indivisible unidad de la nación, cualquier ignorante progresista de medio pelo le mire con sonrisa de conmiseración o burla. No, lo progre es que nos separemos.

No es casualidad que haya sido en esas comunidades autónomas donde han surgido dos formaciones políticas (me refiero a Ciudadanos de Cataluña y a UpyD) que sin adscribirse en la ideología conservadora, defienden una idea nacional. No es casualidad tampoco que su crecimiento sea constante y paralelo a la caída del PSOE. Pero no sabemos si habrá tiempo para impedir el desaguisado pues solo desde la unidad nacional podrá evitarse el órdago que el separatismo está lanzando a la nación. Ya hay una fecha: setiembre de 2014. Estamos a un año.

Desafortunadamente, desde hace años, España ha entrado en una espiral cuyas consecuencias no podemos prever en su totalidad, aunque lo que es seguro es que no serán buenas. Que a nadie se le olvide que todo este proceso hubiera sido imposible sin las claudicaciones de los sucesivos gobiernos de España y, sobre todo, sin el empleo del sistema educativo como arma para fomentar el odio por parte de los separatistas amparados por muchas personas de izquierda de toda España, profesores incluidos.