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lunes, 27 de mayo de 2013

¿Cómo y quiénes se beneficiaron de la estafa de la LOGSE? La generación estafada (y 7)



 
Acabamos hoy esta serie sobre la LOGSE planteando las razones que explican que esta ley se haya sostenido en el tiempo. Y la principal razón fue justamente la que aducía Ángela Merkel en nuestra entrada anterior, la incapacidad de toda la sociedad de sustraerse al ambiente. La enorme fuerza de la ideología dominante en ese momento, como explicamos en la entrada anterior, tuvo un peso decisivo a la hora de movilizar a miles de personas en defensa de la ley. Pero además, influyeron otras razones utilitarias, tanto por parte de los docentes como entre los propios padres y alumnos (los usuarios del sistema) que hicieron que la ley se mantuviera (y en su esencia se mantenga bajo el disfraz LOMCE) durante tanto tiempo. Examinaremos hoy estas dos cuestiones.



Porque lo cierto es que la ley cayó mal entre el profesorado de los institutos de bachillerato. Durante el debate previo (la fase que se llamó del libro blanco) se ignoraron, como siempre, las ideas de los profesores contrarios (mayoritarios en los claustros) y se dio cancha a las opiniones sindicales.  Lo cierto es que desde que se instauró la ley sobre 1993-1994, se produjo un ambiente de absoluta desmoralización docente y, llenas las aulas de alumnos que hasta entonces no acababan la primaria, el profesorado entendió que en la práctica, la base de la ley consistía en bajar los niveles de conocimientos para que los alumnos pudieran aprobar. De otra forma, el fracaso escolar sería de niveles estratosféricos, pues no llegaría ni a la mitad el número de aprobados.



Pero para entender cabalmente lo ocurrido hay que retrotraerse unos cuantos años. Yo, como muchas otras personas, afortunadamente, di clase en los últimos años del BUP y viví en primera persona los años de transición hasta que la LOGSE se implantó definitivamente. Es por ello que creo que estas reflexiones pueden ser útiles, sobre todo a profesores que no han conocido, ni siquiera como alumnos, lo que fue el BUP.



Hasta entonces (años ochenta del siglo pasado) los profesores de Bachillerato recibían a un porcentaje de alumnos que rondaba según las zonas de mayor o menor nivel sociocultural entre el 30 y el 70% de los niños matriculados en EGB. El profesorado de FP recibía, básicamente, a los alumnos que no habían aprobado la EGB, lo que suponía en la práctica de un 20% a un 40% de la población en edad escolar. Los maestros soportaban en los colegios a repetidores recalcitrantes de 6º, 7º u 8º de EGB hasta los catorce años o más. Un gran grupo de personas abandonaban el sistema educativo con catorce años, sin haber superado el 6º de EGB. Podíamos decir que entre el 15% y el 25% de los menores de 16 años, estaba por las calles, en plenos años ochenta, trabajando o fumando porros. Imagínese por tanto el profesor actual su clase de ESO sin el 60% de los malos alumnos que ahora contiene. Obviamente, sería un paraíso, ¿a que sí? Sigamos con el recuerdo del pasado. ¿Cuántos alumnos llegaban a la universidad? Pues también un 60% menos aproximadamente. Eso quiere decir que el nivel medio de los estudiantes en las universidades era superior, por razones obvias.



Al entrar los alumnos repetidores de la EGB (con toda la problemática personal y social que eso conllevaba), al ingresar en los institutos de BUP todo el alumnado que rompía las puertas de los institutos de FP (literalmente), las clases cambiaron en un solo curso su fisonomía. La disciplina pasó a ser la cuestión central y los conocimientos fueron suplantados por aquello de la evaluación en procedimientos y actitudes que los profesores ridiculizaban, pero aplicaban al fin y al cabo. Había que intentar atender a todos en la misma aula porque entonces el PSOE triunfante no admitía ni la diversificación, ni los desdobles ni todos los eufemismos y trucos que luego inventó. Todo eso llegó luego. Entonces había que atender a todos juntos. Y ¿cómo hacerlo si no era bajando los niveles cuando se tenían mil niños que no sabían nada? Pues así se adaptó el profesorado al ambiente. Algo mejor que Ángela Merkel, desde luego.



Pero ahora pensemos. Si se reimplantara el BUP, habría problemas, claro, pero no los que se sufren hoy. Muchos dirán (y con razón) "claro, si hubiese un 60% menos de alumnos, las clases serían mejores, pero... también sobrarían el 60% de los profesores que hay en los IES". Y esto es incuestionablemente correcto. Y un porcentaje importante de profesores tendría que estar todo su horario en los FP, soportando a los peores alumnos, mientras en los institutos otros profesores (los de bachillerato) vivirían mucho mejor. Y en los colegios, los maestros volverían a recibir a los alumnos repetidores de EGB (lo peor de lo peor) con todo lo que eso conlleva. Y en la universidad, los profesores perderían el 60% del alumnado, lo que supondría en la práctica el cierre de todas las universidades de bolsillo surgidas en Almería, Castellón, Alcorcón o Jerez y el despido de miles de profesores 
Quizá ahora podamos comprender quienes salieron ganando y cómo con el cambio legislativo. Los que más ganaron fueron los nuevos profesores univesitarios, que pasaron a tener un trabajo donde no lo había. Miles de alumnos que hacían FP pasaron a ser universitarios dando lugar a miles de  plazas de profesor. Lamentablemente, estas plazas fueron en muchos casos surgidas al hilo del poder autonómico y por ella el acceso a las mismas estuvo vinculado al poder político, sobre todo en carreras como Derecho, Ciencias políticas o Económicas. Esa ha sido y es la cantera de la casta politica española que hoy nos dirige. Y si no lo creen, observen el currículo de nuestros diputados (sobre todo del PSOE) como Zapatero o Carmén Chacón.  De militante a profesor universitario para luego ser político profesional. ¿Cómo iban a estar en contra de la LOGSE?

 



Los segundos más beneficiados fueron los maestros. ¿Pero cómo?, dirá alguien, si resulta que perdieron dos de los ocho cursos. Sí, pero perdieron por fin y para siempre a los alumnos conflictivos. Ya no tienen alumnos de más de 160 centímetros ni de más de 65 kilos. Esos se fueron a los institutos para no volver jamás. Bastaba con aprobarlos. Además los maestros que quisieron, pudieron ascender marchándose a los institutos aumentando su salario. Además, ganaron alumnos de Infantil, muy trabajosos, pero manejables. Salieron miles de plazas de maestro de Infantil. Desde entonces, eso ha sido así siempre, porque al cabo de varios años, todos los que aprueban por Infantil piden el traslado a Primaria con lo que para Primaria nunca hay plazas. Es importante señalar que desde la transición, los maestros copan los puestos de responsabilidad en los sindicatos de clase por razones que otro día explicaremos. Es decir, de sindicalista a maestro, para luego volver a ser sindicalista o político (algunos). ¿Cómo iban a estar en contra de la LOGSE?

 

 Los terceros más beneficiados fueron los profesores de FP que se vieron equiparados con los profesores de Bachillerato (cuando hasta entonces eran oposiciones distintas de 50 y 85 temas respectivamente) y pudieron pedir traslado a los antiguos institutos de bachillerato donde los alumnos no eran conflictivos. ¿Cómo iban a estar en contra de la LOGSE?



Los cuartos y más grandes beneficiados fueron los interinos. Al amparo de la LOGSE, como ley orgánica se convocaron miles de plaza para satisfacer a profesores que tras diez o veinte años de servicio habían sido incapaces de aprobar una oposición nunca. En un examen de 20 puntos, 10 eran por antigüedad. Yo mismo, con un 9'55 no aprobé en 1993 mientras mi vieja profesora de Literatura aprobaba con un 4. Esos miles de personas, que también copaban los sindicatos, desequilibraron el cuerpo de profesores de bachillerato hacia la ignorancia y la falta de conocimientos. Si ellos mismos habían aprobado suspendiendo, ¿cómo iban a ser rigurosos con los alumnos que tenían que evaluar? Lo importante acabó siendo ser  buenas personas y ayudar a los demás. ¿Cómo iban a estar en contra de la LOGSE?



Los quintos más beneficiados fueron los pedagogos, que de no existir en los centros pasaron a ser los mentores, los gurús y comisarios políticos de los cambios. Eran ellos quienes, provenientes del cuerpo de maestros, podían ahora hacer y mandar sobre aquellos compañeros que en el bachillerato les habían superado en notas y capacidad. Ahora tenían la sartén por el mango. Miles de plazas salieron para ellos. ¿Cómo iban a estar en contra de la LOGSE?



Los perjudicados fueron dos. Los primeros, los profesores de bachillerato, que se vieron igualados con los de FP y además tuvieron que soportar alumnos de un tipo al que jamás se habían enfrentado. Cualquier profesor actual puede imaginarse esto simplemente con suponer que los peores alumnos de su clase, esos que les dan pesadillas, les dijeran que no van a volver nunca. Reacción: creemos que ha llegado el cielo a la tierra. Ahora el caso inverso. Tras tres meses de no venir a clase, esa turba multa hace de nuevo irrupción en el aula. Reacción: delirium tremens. Pues eso es lo que pasó.



Los segundos y más perjudicados, los destruidos, fueron los catedráticos. El PSOE aprobó una norma que deshacía su cuerpo (hasta entonces era una oposición distinta de 100 temas, una bola). A partir de la LOGSE estos pobres seres (que hasta entonces eran rutilantes Jefes de departamento vitalicios por ley y por las oposiciones) se encontraron con que se podía acceder a la cátedra simplemente por tener una antigüedad de 8 años y presentar una memoria. Eso fue el acabóse del cuerpo. En los antiguos FP's hubo hasta catedráticos que no tenían la carrera hecha. Y esto es una realidad. La desmoralización cundió entre estos dos colectivos. ¿Cómo iban a estar a favor de la LOGSE? Pero eran menos que los demás y además eran vistos como los privilegiados del sistema. ¿Por qué no acabar con los privilegios? Al fin y al cabo, el socialismo no reconoce los privilegios.



La acción de los políticos, los inspectores y los pedagogos como comisarios políticos en los centros hizo el resto. La enseñanza cambió iniciando un proceso de degeneración que nos llevó a la sima de ignorancia a la que ha conducido a España, donde un universitario comete frecuentes errores ortográficos o no conoce elementos básicos de la historia de España o del mundo. Esa fue la realidad.



 

¿Y la sociedad qué hizo? Pues todos se acomodaron al ambiente porque también tuvieron sus compensaciones materiales. Los alumnos, que eran aprobados sin esfuerzo… ¿cómo iban a protestar? Los alumnos a los que se ponía un 10 y merecían un 7 ¿cómo iban a protestar? Los alumnos díscolos a los que cada día se les consentía más y más… ¿cómo iban a protestar? Y esos padres que veían que sus hijos progresaban adecuadamente en primaria y luego llegaban a ESO y a Bachillerato, arrastrando una o dos, pero pasando un curso tras otro se plantaban en la universidad. Y allí conseguían una beca y luego se iban al extranjero con la beca Erasmus y luego titulaban. Y al final eran los primeros licenciados de su familia. Cien generaciones hasta obtener un título universitario. ¿Y quién iba a decir que al final un título no era tan difícil a condición de que se estudiase? Valía la pena votar por estos políticos que habían hecho un sistema educativo tan bueno que además, según decían, había dado lugar a la generación mejor preparada de la historia.Al final, todo volvía a su punto de partida, los políticos que hicieron  posible este milagro. Y como en las estafas piramidales, así siguió (y sigue) toda esta historia hasta que llegó la crisis y se vino abajo el castillo de naipes. Entonces, el sistema hizo crisis y sus supuestos beneficiarios (sus estafados, mejor dicho) formaron el 15-M porque sus títulos no valían nada. Pero esto ya es el objeto de otra de nuestras series.



Las conclusiones de todo esto son demoledoras:



1- La LOGSE benefició a unos colectivos en detrimento de otros. Los beneficiados fueron los más cercanos al poder político. Los profesores de universidad por su militancia en los partidos políticos (fundamentalmente en el PSOE) que detentaban el poder autonómico. Los maestros y los interinos por su dominio de los sindicatos UGT y CCOO, Los perjudicados los más alejados del mismo.



2- La razón por la que el profesorado apoyó la ley tuvo relación con el apoyo a las ideas progresistas insufladas desde el PSOE y con la mejora de sus condiciones de trabajo. Se produjo una patrimonialización de la plaza de funcionario.



3- La LOGSE, implementada en la práctica por los entonces oscuros técnicos del ministerio (Rubalcaba y Barroso, marido de Carmén Chacón) fue meditada con precisión fría y resultó por ello un éxito absoluto. Se implantó con una escasísima oposición y durante décadas les ha servido para hacer demagogia acerca de su bondad social.



4-La LOGSE solo será derogada tras un cambio generacional decisivo. Las generaciones posteriores (a izquierda o derecha), los nacidos en los años sesenta, setenta y ochenta no han sido capaces de impulsar y hacer hegemónico un discurso que rompa con la ideología afín al PSOE creada por la generación nacida entre 1945 y 1955.

martes, 19 de marzo de 2013

¿Cómo debería ser el examen teórico de las oposiciones? Las oposiciones y la calidad de la enseñanza (3)

Los resultados de la prueba de conocimientos mínimos de Madrid (analizados en esta entrada) ponen de manifiesto que las oposiciones deben mejorarse. Así pues, abordamos hoy en el blog la tercera entrega sobre las oposiciones. Y en este caso, tratamos sobre el contenido que deben tener las pruebas. Ya dejamos sentado en otra entrada que las oposiciones debían medir básicamente tres cosas: el dominio de los contenidos a explicar a los alumnos, el dominio de las habilidades prácticas a transmitir a los alumnos y la capacidad del profesor de transmitir esos conocimientos, Como estos tres elementos son de naturaleza
muy diferente, será preciso realizar tres pruebas distintas que permitan a los opositores mostrar sus capacidades.


En nuestra opinión, en la prueba de conocimientos debe buscarse la máxima objetividad evitando que el azar o la aleatoriedad condicionen el futuro del opositor y por ello de todo el sistema. Creemos que debería llegarse a un temario oficial. Esto querría decir que cada uno de los temas debería ser desglosado minuciosamente en muchos subapartados o epígrafes incluyendo en este modelo oficial las teorías científicas sobre cada aspectos que se deben dominar. Por ejemplo, aplicado a la asignatura de Lengua, y en lo referente a la teoría de los géneros debería constar claramente a qué autores hay que referirse (Platón, Hegel Bajtín, etc) y al tratar sobre la oración habría que plantearse qué enfoques deben dominarse (Chomsky, Real Academia, etc). De esta forma, el opositor tendría bien claro que estudiar y el tribunal tendría bien claro qué debería corregir. Hoy, lamentablemente, muchos tribunales no saben el tema que tienen que evaluar y echan mano de temarios de academia. De esta forma, además, se acabaría con el negocio de las academias tal y como hoy se conciben, pues tendrían que fundamentar su preparación en otros aspectos. Por tanto, abogamos porque el temario se desglose en muchas preguntas concretas para evitar la subjetividad del tribunal. Si hoy cada temario tiene 72 temas, nuestro modelo dividiría cada uno de esos temas en unos siete, ocho y hasta diez epígrafes concretos por lo que abogamos por una batería de epígrafes posibles de entre 700 y 1000. Eso no quiere decir que habría que estudiar más sino que el mismo contenido en folios se dividiría en 700 epígrafes en vez de entre 72. Hay que decir que el borrador que presentó el último Gobierno PSOE no se alejaba mucho de este modelo pues planteaba que cada tema se dividiese en 5 epígrafes y de las 375 preguntas resultantes se preguntaran 7 al azar a los opositores.


Pero una vez constituido este temario concreto y objetivo, creemos que la prueba debería huir de la aleatoriedad y el azar. Bastante problema de enchufismo tenemos en España como para que los tribunales puedan emplear malas artes. Hay que reducir por tanto la subjetividad en la corrección y un tema amplio permite enormemente la subjetividad. Además hay que evitar el azar. Deben tener la plaza los que dominen un temario entero, no los que tengan más suerte. Hoy se contesta una sola bola, lo que en la práctica quiere decir que un opositor sabiéndose perfectamente un tema puede obtener la plaza si tiene la suerte de que le caiga esa bola. Nosotros abogamos por un sistema de un examen parecido al MIR en el que se preguntasen en cuatro horas el máximo de preguntas posibles de tipo test basadas en esos epígrafes concretos de forma que se le preguntase al opositor sobre todos los temas de la oposición. Si hay 72 temas, pues se podrían incluir 360 o incluso 720 preguntas.
Otra opción (aquí hay que tener en cuenta que no todas las especialidades tienen que tener un sistema idéntico) sería que de esas 720 preguntas del temario se sacasen 24 preguntas que saliesen de un bombo evitando así el problema de las filtraciones y que cada una fuera contestada en diez minutos. Si en vez de preguntas de diez minutos fueran preguntas de 5 minutos todavía estaría mejor pues se podrían preguntar 48 cuestiones, evitando así el azar (que seguiría existiendo).


La corrección sería absolutamente objetiva y los tribunales podrían publicar las soluciones de la prueba y explicar con sencillez a cada opositor por qué ha suspendido. Dejaría de pasar lo que tantas veces ha ocurrido y es que el opositor no sabe absolutamente nada del proceso que le ha dejado sin plaza y con una cara de idiota impresionante.


Honestamente, este sistema puede tener sus fallos y obviamente puede ser mejorado, per no me cabe la menor duda de que es mucho mejor que el actual. Eso seguro.

domingo, 17 de marzo de 2013

Premio para la Comunidad de Madrid, que es la primera que cambiará el orden de las listas de interinos

Hola, amigos: Se nos acumula el trabajo en este blog. A este paso, vamos a tener quer hacer más de una entrada al día. Tenemos dos entregas prometidas (la de la generación más titulada de la historia y la de las oposiciones), pero salen noticias que no tienen desperdicio y que nos vemos obligados a comentar. Iremos día a a día sacando todo adelante. Como ya suponíamos tras la publicación del informe sobre las oposiciones de Madrid que ya comentábamos en la entrada anterior (el escándalo de los resultados de los opositores de primaria en Madrid), la Comunidad ha anunciado su intención de reorganizar las listas de interinos para el año que viene teniendo en cuenta estos resultados. Según informa hoy El País"los sindicatos están en pie de guerra" ante esta decisión de Lucía Figar. La consejera pretende que la lista se reordene según las notas de la oposición. En primera posición estarán los opositores que hayan superado los exámenes y su nota les dará hasta 8 puntos, 1 punto por antigüedad y otro por otros méritos.

Pretenden (¿nuestras?) organizaciones sindicales al parecer que un alumno que no puede pagarse un colegio privado tenga que soportar un maestro que no sabe transformar 2.2 horas en minutos. que no conoce el mapa politico de España o no distingue las categorías gramaticales en un texto. Eso es la mayoría de los presentados. Ya si lo desean, ustedes pueden consultar la antología del disparate de las respuestas que hoy publica el Abc (Los errores más graves de las oposiciones de maestro). Si esta gente tiene algún derecho a ponerse delante de un alumno a formarle, es que este país no tiene arreglo ninguno. Y si las organizaciones sindicales solo valen para defender lo indefendible con centenares de miles de jóvenes en paro, lo mejor que pueden hacer es devolver las subvenciones de las que viven y ponerse a trabajar.

Pues bien, hay que decirlo alto y claro, nosotros estamos con la consejera de Madrid. Nadie es más que nadie porque haya nacido antes. En el sistema educativo se debe demostrar la capacidad antes de dar clase. Establecer ese mecanimsmo para la lista de interinos es lo mejor que les puede pasar a los alumnos porque tendrán mejores profesores, a los profesores porque tendrán mejores compañeros y a los opositores porque sabrán que si estudian con rigor pueden obtener si no la plaza, al menos la consolación de un puesto de trabajo. Y en estos tiempos que corren, cuando un puesto de trabajo es tan caro, no hay derecho a que algunos interinos se crean propietarios de los mismoss amparándose en su edad. Lo primero, hay que valer. Así de claro.


jueves, 14 de marzo de 2013

Escandaloso: "el 93% de los opositores de primaria de Madrid no alcanza los conocimientos de un alumno de primaria"

Pues así es, amigos. La Comunidad de Madrid ha hecho público un informe según el cual los resultados de la prueba de conocimientos generales a la que se presentaron los opositores a maestros suponen un verdadero desastre del modelo LOGSE. Estos maestros, básicamente educados en este gran sistema educativo y tan bien preparados, ha cosechado resultados peores que los de sus propios alumnos (tengan en cuenta que más de 3000 de los 14.000 aspirantes eran interinos). De esos 14000 aspirantes, solo 1839 aprobaron en examen. Notas para el escándalo. La noticia de El País indica que “¿Por qué provincias pasan los ríos Duero, Ebro y Guadalquivir? Apenas el 2% de aspirantes a una plaza de maestro en las últimas oposiciones celebradas en Madrid respondió correctamente. ¿Cuál es el equivalente en gramos a dos kilogramos y 30 gramos? El 93% no supo trasladar esta unidad de medidas y otras similares (metros cuadrados y minutos). El 86% de los 14.110 aspirantes suspendieron la llamada prueba de conocimiento que incluye preguntas con el nivel equivalente a un alumno de 12 años. Aprobaron 1.913 personas, según cifras oficiales.”

Noticia de El País  (no tiene desperdicio porque es la antología del disparate).

Esto es terrible. ¿Tienen derecho los alumnos españoles a tener profesores que sepan mínimamente de qué les hablan? Yo creo que sí. ¿Debemos buscar un sistema que prime la calidad? Creo que también. ¿Es justo que un interino, por años de trabajo que custodie, pueda seguir dando clase habiendo suspendido el mismo examen que deberán aprobar sus alumnos? Creo que no. ¿Va a ir el Follonero a filmar un programa y a pedir opiniones a todo el mundo sobre este desastre absoluto? Lo veo dudoso. Su populismo barato pagado por la Sexta tiene como objetivo al señor Wert, pero desvía la mirada cuando de lo que se trata es de mirar la viga en el ojo de los sindicatos o del desastre educativo generado por la LOGSE. Y mucho menos si la propuesta acertada proviene de la maldita Comunidad de Madrid.

Porque la Comunidad de Madrid pretende cambiar el sistema de acceso a las listas de interinos de forma que el examen tenga más peso que la antigüedad. Los sindicatos y los interinos se oponen, ¿como no? Ya haremos otro día una entrada sobre esto, pero ahora baste decir que esto ya ocurrió en Madrid en otros años (años noventa) con excelentes resultados. Yo comencé a trabajar (por delante de otros interinos viejos y mal preparados) con solo 26 años gracias a eso. Así que ojalá lo consigan de nuevo.

Y de aquí, creo yo, se sacan varias conclusiones:

1- Durante la época del BUP, los estudiantes de Magisterio, con excepciones de talentos vocacionales (que sé bien que los hay y muchos, porque han sido y son compañeros míos), solían salir de los peores alumnos de bachillerato. Eso explica, desde luego, la historia de la pedagogía española. Pero ahora la situación ha empeorado absolutamente. La base del sistema siempre fue débil. Y eso explica que nuestros alumnos no sepan matemáticas o lengua (sólo el 13% de los opositores reconoció las categorías gramaticales en un texto y solo el 7% superó la prueba de matemáticas). Es para llorar.

2- La LOGSE ha supuesto un retroceso brutal en la calidad de la educación. Y lo que yo decía en un comentario anterior de que estábamos llegando al punto de no retorno es una realidad. Muy pronto, los profesores de primaria y secundaria no sabrán nada porque provendrán de un sistema que les ha aprobado sistemáticamente sin estudiar.

3- La lista de interinos debe estar organizada sí o sí a partir de las notas de los exámenes. La iniciativa de la Comunidad de Madrid es correcta y debe aplicarse a toda España cuanto antes.

4- Los opositores, que los hay y muchos, con verdadera preparación están ante una buena noticia porque se revela la verdadera naturaleza de las oposiciones. La inmensa mayoría va a ver si suena la flauta. Y la flauta solo suena gracias a que los sindicatos y la administración convocan de año en año ofertas de miles de plazas donde entra cualquiera.

jueves, 17 de enero de 2013

Las interinidades y la Comunidad de Madrid

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La Comunidad de Madrid ha adoptado una importante decisión de cara a las próximas oposiciones. Consiste ésta en primar en ellas la nota obtenida en el examen por encima de la antigüedad laboral. Según reza el borrador (decreto) aprobado por el ejecutivo madrileño en las próximas oposiciones, la nota del ejercicio se valorará en 8 puntos, la antigüedad en 1 punto y la realización de cursos y otros méritos también se valorará en un punto.
En mi humilde opinión esa medida es acertada. Es más, creo que la antigüedad no debería ser tenida en cuenta como un mérito para aprobar las oposiciones.
Tradicionalmente, los sindicatos han estado a favor de blindar los derechos de los interinos equiparándolos a los de los propios funcionarios. Incluso, los tribunales españoles les han dado la razón atendiendo al criterio de igualdad y así, los interinos disfrutan de trienios y de otros beneficios como si fueran funcionarios de carrera.
Independientemente de cuáles sean las decisiones de los tribunales, a mí esto me parece un contrasentido. La propia noción de interinidad tiene que ver con la provisionalidad de su puesto con lo que bajo ningún concepto un interino puede equipararse a un funcionario. El funcionario ocupa una plaza que ha conquistado (se supone) por méritos propios. Ya sabemos que no siempre esto es así en todos los casos y de ello hablaremos en otras entradas de este blog. Pero lo que es evidente es que el funcionario ha conquistado una plaza y el interino, no. Por tanto, no puede tener los mismos derechos que un funcionario. Esto me parece tan evidente que no merece más argumentos.
A menudo, los sindicatos y algunas asociaciones de interinos aducen la experiencia como un factor decisivo en el desempeño de nuestra tarea. Eso tiene una parte de lógica, pero no es la cuestión decisiva. Dar clase no es lo mismo que coger aceitunas o algodón, dicho esto con todos los respetos para quienes se dedican a estos nobles menesteres. Incluso en actividades sin cualificar (en la agricultura o la albañilería) hay elementos que son más importantes que la experiencia o la antigüedad al ocupar un puesto.
De hecho, deberíamos comenzar por diferenciar experiencia de antigüedad. La antigüedad es el número de cursos que alguien lleva dando clase. Eso es cuantificable Sin embargo, la experiencia no siempre se corresponde con la antigüedad. Es decir, hay personas que son capaces de extraer lecciones de la experiencia en mucho menos tiempo que otras. Luego la experiencia es un elemento que tiene que ver con la capacidad de análisis y la inteligencia de cada persona.
Así mismo, los años de interinidad que se aducen como mérito podrían desde otro punto de vista (y según en qué casos) interpretarse como un demérito. Pensemos en un profesor que entró como interino, por ejemplo en 1996 y que desde entonces hasta ahora (casi veinte años después) ha sido incapaz (después de convocatorias masivas y muy favorables como las de los años 2008 y 2010) de obtener la plaza. ¿Es eso un mérito? Peor sería que el interino en cuestión hubiese accedido al sistema de interinidades con anterioridad a 1990 pues como sabemos de 1990 a 1993 hubo otro coladero por el que se “regularizó” la situación de miles de interinos con una simple encerrona. Quienes vivimos (sufrimos será mejor decir) aquello sabemos de qué estamos hablando. Concluiremos entonces que lo que se aduce como un mérito es, en muchas ocasiones, un demérito.
Por otro lado, lo más importante de un profesor es el dominio de los conocimientos que tiene que enseñar y su capacidad para hacérselos comprender a los alumnos. Y eso tiene que ver con su inteligencia, su memoria y su capacidad de expresión oral y escrita. Todas estas capacidades son medibles en una oposición que sea digna de tal nombre. Porque independientemente de que en la actualidad dispongamos de pizarras digitales, libros de textos, internet, etc, al final, el alumno necesitará una explicación, sea esta en gran grupo o individualizada y quien no tenga esto, aunque lleve en las aulas años y años no debe estar por delante de quienes demuestren esos conocimientos y esa capacidad de exposición oral. Esto me parece tan evidente que tampoco merece más argumentación.
Por tanto, parece lógico que, como ha hecho la comunidad madrileña, sean la capacidad (la nota en la oposición) lo que dictamine el acceso al cuerpo y no los años de antigüedad como interino.
El sistema educativo ha de ser por naturaleza meritocrático. Los mejores deben ser quienes ocupen los mejores puestos. Cuando vamos a un médico, esperamos que sea el mejor y no su antigüedad en el Insalud. Es más, siguiendo el mismo paralelismo, todos sabemos que por norma general los médicos que accedieron a su especialidad por el sistema MIR, vigente desde 1978, son mejores y están más cualificados que los anteriores, que se especializaban de forma burocrática. El sistema de acceso que está proyectando el Gobierno debería caminar hacia un sistema absolutamente meritocrático y objetivo parecido al de los médicos, donde la subjetividad y el enchufismo estén absolutamente desterrados por ser imposibles. Eso es lo mejor para la sociedad, para nuestros alumnos y para los profesores dignos de tal nombre.